NephroCare utiliza cookies en este sitio web para mejorar la experiencia de usuario y proporcionar el mejor servicio posible. Si continúa navegando en el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Para más información consulte nuestra política de privacidad.

Boda y luna de miel

Boda y luna de miel en el Valle de la Muerte

"Tardamos mucho tiempo en encontrar la manera más fácil de decir oficialmente el «sí quiero» sin tener que invitar a decenas de familiares y parientes a quienes ni siquiera conocíamos. Sin preocuparnos del mundo y con muy pocos preparativos previos, nos fuimos a Las Vegas, como si se tratara de cualquier viaje planificado"

En este articulo, una paciente en diálisis, Lenka Patera, nos cuenta desde el centro de diálisis Motol de Fresenius Medical Care en Praga, el día tan especial de su boda en Las Vegas.

Debido a la diferencia horaria, dormimos el suficiente tiempo para estar bien descansados a la mañana siguiente. Ya estábamos preparados para obtener la licencia de matrimonio. La oficina de servicios matrimoniales situada en la avenida Clark, estaba abierta las 24 horas del día por lo tanto pudimos comprar la licencia por 60 dólares a las 5 am de la mañana.

El día de la boda

Después de rellenar todos los formularios, nos dieron la licencia de matrimonio y pudimos ir a la capilla que habíamos elegido previamente en casa, la Pequeña Capilla Blanca de bodas. Se podía elegir entre un sin fin de paquetes de boda. Merece la pena mencionar que se puede elegir entre una ceremonia en la capilla, en un globo aerostático, bajo el agua o en el desierto. La capilla también ofrece muchas posibilidades de decir “sí quiero”.

Para las personas con menos expectativas o para los jóvenes que necesitan no incurrir en demasiados gastos, una de las formas más sencillas era el denominado “túnel del amor”, y es el que elegimos nosotros principalmente por el tiempo y por nuestra economía familiar. Consistía en conducir el coche hasta una pequeña ventanilla e incluso te podías quedar dentro del coche sin necesidad de bajarte, sin embargo, nosotros decidimos pasar un tiempo allí y hacernos algunas fotos incluso tuvimos que esperar un rato a que llegara el pastor designado.

Mientras esperábamos, pudimos charlar con nuestro testigo de ceremonia. Era una empleada de la capilla. El sacerdote llegó poco tiempo después y comenzó la ceremonia de la boda. El sermón del pastor duró sólo cinco minutos y poco después intercambiamos los anillos y nos besamos por primera vez como marido y mujer.

Nos hicimos las fotos con el sacerdote y en apenas media hora, ya estábamos en nuestro coche Ford de alquiler conduciendo y compartiendo el mismo apellido familiar. Fue una sensación de felicidad increíble. Pudimos disfrutar de un desayuno en un restaurante de comida rápida, que estaba literalmente, a un tiro de piedra de la capilla de Las Vegas Boulevard.

Luna de miel

Como no queríamos que esa locura finalizara tan pronto, después del desayuno nos dirigimos al Parque Nacional Valle de la Muerte para comenzar nuestra luna de miel. Nos detuvimos en varios lugares hermosos, como por ejemplo Bad Water (que se encuentra a 85 metros bajo el nivel del mar y es el lugarmás seco de América del Norte).
Cruzamos todo el parque y al otro lado, en dirección Pahrump, cruzamos la cordillera del mismo nombre. Después de cenar, regresamos a nuestro hotel en Las Vegas.

Al día siguiente tenía diálisis. Era exactamente como en Motol. Los pacientes están conectados a máquinas similares a las que hay en la República Checa.

Cada paciente tiene su propia televisión y un asiento reclinable cómodo. En la sala hay alrededor de 25 pacientes. Los pacientes tienen que llevar sus propios bocadillos y bebidas, y también os sugiero que llevéis una manta ya que el aire acondicionado en la sala está a una temperatura muy baja y después de una hora hace muchísimo frio.

El personal del centro era muy agradable. Mi impresión de la terapia en general fue excelente. Después de la diálisis, nos dirigimos al centro de Las Vegas.

Un largo viaje

Al día siguiente hicimos un largo viaje al Gran Cañón. Como teníamos que hacer 800 km de viaje, decidimos salir muy temprano y pudimos ver la salida del sol en la famosa presa Hoover de Colorado.

Después de conducir a través de la Montaña de San Francisco y de realizar un desvío ines- perado por la gran afl uencia de tráfi co, por fi n llegamos a la entrada sur del Parque Nacional del Gran Cañón. Por desgracia, no se puede captar su tamaño con la cámara, y las sensaciones que vives con las vistas del río Colorado, de Yavapai y el Gran Desierto son indescriptibles.

Seguimos conduciendo en la dirección del pequeño rio Colorado y a través de la Reserva Indígena Navajo a la ciudad de Cameron. Aquí, repostamos el depósito con la sufi ciente gasolina para el viaje de vuelta a Las Vegas. Después de la sesión de diálisis a la mañana siguiente, volvimos a Los Ángeles y fuimos al balneario de Santa Mónica para descansar.
    
Desde la autopista hicimos una foto al famoso cartel de Hollywood y reservamos en una casa una habitación con vistas al Pacífi co. Antes de anochecer, dimos un paseo por la playa y nos fuimos al paseo marítimo de la ciudad, donde están todas las tiendas de las principales marcas de diseño y lujo. Al día siguiente nos dirigimos al aeropuerto para coger el avión de regreso a la República Checa.