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El cuidado de la piel

Sentirse bien en su propia piel

La piel es el órgano más grande del cuerpo: protege al organismo, le ayuda a mantener la temperatura correcta y nos permite tener el sentido del tacto. Cuando nos sentimos cómodos con nosotros mismos, nos «sentimos bien en nuestra propia piel». Cuando nuestra piel está irritada o dañada, puede resultar muy doloroso.

Un número sorprendentemente amplio de pacientes crónicos de diálisis padecen de esos problemas tediosos de sequedad cutánea y picores. Si bien estos problemas cutáneos no son potencialmente mortales, sí que pueden resultar muy incómodos y molestos y, a consecuencia de ello, pueden afectar a nuestra calidad de vida.

¿Por qué me pica la piel?

El picor (o prurito urémico) es un síntoma que puede aparecer como efecto secundario de la insuficiencia renal o del tratamiento de diálisis. Sin embargo, el origen exacto del picor que padecen los pacientes de diálisis no está siempre claro. Entre sus posibles causas pueden estar la alta concentración de la paratirina (hiperparatiroidismo secundario) o una alta concentración de fósforo en sangre (hiperfosfatemia).

Además, el calcio que se libera de los huesos puede depositarse en los vasos sanguíneos, las articulaciones y la piel, lo cual podría provocar el picor. Otras posibles causas son la retención de urocromos y toxinas urémicas, el déficit de hierro y la inflamación generalizada. Las lesiones cutáneas o las reacciones alérgicas que provocan la secreción de histaminas también son otras de las posibles causas.

¿Qué puedo hacer?

Para reducir las posibles causas de picor, es muy importante vigilar un equilibrio en la concentración de calcio y fósforo, seguir el asesoramiento del nutricionista para garantizar una baja ingesta de fósforo y asegurarse de tomar los quelantes de fósforo en la forma en que se lo recete el médico. Si tiene problemas de picores, hable con su médico al respecto.

Recuerde que este problema puede estar provocado por la insuficiencia renal. Su médico le ayudará.

Probablemente compruebe sus niveles de fósforo en sangre y se asegure de que está tomando la dosis correcta de quelantes de fósforo. Es posible que también le aconseje sobre la posibilidad de utilizar alguna crema o loción o le recomienda algún tratamiento alternativo que le ayude a aliviar los síntomas. Al ser paciente de diálisis, es posible que también padezca de sequedad cutánea.

Esta patología puede deberse a cambios en las glándulas sudoríparas o sebáceas. Aliviar la sequedad cutánea también puede ayudar a reducir los picores.

Dado que a menudo no se observan signos externos de picor, es posible que el médico y el personal de enfermería desconozca que usted padece de esta dolencia tan habitual en los pacientes de diálisis. Asegúrese de comunicárselo a ellos y estarán encantados de recomendarle algunas medidas posibles que puedan ayudarle a sentirse bien en su propia piel.

Consejos para el cuidado de la piel

Si sigue estos consejos generales, podrá minimizar las molestias:

  • Evite los baños con agua caliente. Por lo general, se recomienda darse una ducha. No obstante, si disfruta dándose un baño, trate de añadir bicarbonato sódico o avena al agua del baño. A menudo alivian el picor.
  • Trate de utilizar ropa de algodón o de tejidos naturales.
  • Los perfumes fuertes de los detergentes, los jabones y las lociones pueden provocar reacciones alérgicas o agravar la patología; por ello, trate de evitarlos.
  • También es recomendable un buen cuidado diario de la piel mediante una limpieza diaria y el uso de cremas hidratantes.
  • Sobre todo, ¡intente no rascarse! Rascarse tiende a empeorar los picores y podría incluso provocarle heridas en la piel, lo cual podría causarle infecciones. Córtese las uñas a menudo para evitar rascarse y provocarse excoriaciones.
  • Haga todo lo que pueda para evitar caídas o lesiones cutáneas, a fin de evitar abrasiones que puedan agravar esta dolencia.