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Los cuidados de la fístula en el centro

En el centro de diálisis, los profesionales especializados cuidarán de usted y le aconsejarán sobre todo lo relacionado con su tratamiento, así como con sobre el cuidado del acceso vascular. A continuación, encontrará algunos consejos así como algunos aspectos sobre sus cuidados que pueden desempeñar una función activa:

Antes del tratamiento

  • Lávese siempre el brazo del acceso justo antes del tratamiento.
  • En el caso de que se recomiende una cinta para la anestesia, lávese primero el brazo, coloque la cinta, retírela posteriormente y vuélvalo a lavar antes de la canulación.
  • La enfermera se encargará siempre de desinfectar la piel antes de la colocación de la aguja.

 

 

Canulación y tiempo de tratamiento

En lo que a la técnica de punción se refiere, mantenga una actitud receptiva y abierta a toda la información que reciba del equipo que le practica los cuidados clínicos. Existen dos técnicas principales que le permitirán proteger su fístula al máximo:

1. La «rotación del punto» o la «escalera de cuerda»

Mediante esta técnica, se selecciona un nuevo punto de punción para cada tratamiento. Para ello, se deja un espacio - unos 2 cm aproximadamente - desde el punto anterior. Normalmente, la enfermera empieza la punción en la parte inferior del acceso hasta que se llega a la parte superior; posteriormente, se vuelve a empezar desde la parte inferior. Se utiliza toda la línea vascular. Si a usted se le practica esta fístula, preste atención a aquellos puntos de punción para que no se vuelvan a punzar mientras se están curando, para así evitar la debilidad de los puntos de su fístula.

2. El «ojal» o el «punto único para la punción»

Cuando se utiliza esta técnica, la aguja se coloca siempre el mismo punto y en el mismo ángulo. Con el tiempo, el túnel de la aguja se cura, como los agujeros para los pendientes. Cuando mejor funciona esta técnica es cuando la persona que la practica es siempre la misma.

Durante el tratamiento

  • Mantenga su brazo quieto y relajado, de manera que las agujas no se salgan ni se desplacen.
  • Recuerde siempre no cubrir el brazo del acceso vascular con ropa ni con mantas gruesas, de manera que las enfermeras puedan comprobar fácilmente si todo está funcionando correctamente.

Si está interesado en participar de forma más activa en el proceso de canulación, coménteselo al equipo de profesionales que le practican los cuidados clínicos.

 

Tras la finalización del tratamiento

Cuando el tratamiento ha finalizado, se retiran las agujas. Deberá mantener la gasa sobre los puntos en los que se haya introducido la aguja hasta que dejen de sangrar. A este proceso se le denomina hemostasis. Si sujeta los puntos de punción correctamente, reducirá el tiempo de sangrado, evitará que se produzcan daños en el acceso y podrá irse a casa antes.

Le mostramos cómo debe hacerse:

  • La enfermera le pondrá un guante en la mano del brazo en el que no tiene el acceso vascular y le dará un hisopo estéril.
  • Aplique una presión firme durante un período de entre 5 y 10 minutos con dos dedos sobre los puntos en los que se introdujeron las agujas sin mirar debajo de la gasa. No presione con mucha fuerza de manera que se corte el pulso; pídale al equipo que le practica los cuidados clínicos que le muestre cuál es la presión adecuada para ello.
  • La enfermera la indicará el momento en el que se haya detenido el sangrado y la hemostasis haya terminado. Se le colocará un vendaje en el brazo y podrá quitarse el guante.
  • Antes de salir de la sala de tratamientos, lávese las manos.
  • Debe quitarse el vendaje al cabo de 3 o 4 horas.