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Hablemos del estreñimiento

Superar un tabú

Mucha gente lo padece, aunque en realidad nadie quiere hablar del tema: los pacientes de diálisis a menudo tienen problemas con el estreñimiento, por las restricciones dietéticas y de fluidos o por la medicación. Deberíamos acabar con la opinión de que «lo que sucede en el baño se queda en el baño». Sepa qué puede hacer para aliviar los problemas digestivos y cómo añadir más fibra a su dieta sin desviarse de las recomendaciones médicas.

En general, el estreñimiento se debe a un cambio en los hábitos intestinales, pero se manifiesta de formas diferentes. Los pacientes suelen describir el estreñimiento como la poca frecuencia en la deposición de heces; más específicamente, menos de tres veces por semana. Es más, las heces pueden ser demasiado duras, demasiado pequeñas o demasiado difíciles de expulsar. Los pacientes también pueden sentir que no tienen vacíos los intestinos o tener que hacer fuerza en muchas ocasiones.

El estreñimiento es un problema muy extendido al que pueden contribuir muchos factores. En la mayoría de pacientes, no puede identificarse una única causa. Sin embargo, tener una enfermedad renal crónica o estar en diálisis aumenta la probabilidad de que un paciente padezca estreñimiento. Debido a la pérdida de función renal y a otros factores, como la falta de ejercicio, un mal equilibrio de fluidos y una ingesta reducida de fibras,1 el tracto gastrointestinal se ve afectado negativamente. Entre las consecuencias, el síntoma más frecuente es el estreñimiento. Los medicamentos recetados para las enfermedades renales, como medicación con hierro (principalmente en pastillas), aglutinantes de fósforo o resinas aglutinantes de potasio, también pueden provocar problemas digestivos.1

El diagnóstico es el primer paso para mejorar

Generalmente, el estreñimiento puede diagnosticarse con los síntomas y con un examen físico. Es probable que necesite un examen rectal y, en algunas situaciones, su médico solicitará más pruebas, como análisis de sangre, rayos X, una endoscopia intestinal o pruebas más especializadas. La endoscopia examinará solo el intestino grueso (sigmoidoscopia) o el intestino grueso y parte del delgado (colonoscopia). Cuando el médico le pregunte por su historial, no olvide mencionar las enfermedades subyacentes y los medicamentos que esté tomando. Esto podría incluir preguntas sobre, por ejemplo, antecedentes familiares de cáncer de colon, sangre en las heces, pérdidas de peso sin explicación o cambios recientes en los hábitos intestinales.

La mayoría de la gente se autotrata el estreñimiento, pero no es algo que deba tomarse a la ligera. Sin duda, debe hablar con su médico si el estreñimiento ha supuesto un cambio con respecto al patrón habitual, si dura más de dos semanas, si es severo o si tiene otros síntomas, como sangre en las heces o en el papel higiénico, pérdida de peso sin explicación o fiebres. El tratamiento adecuado dependerá del tipo de obstrucción intestinal.

¿Qué puede hacer al respecto?

Hay un par de cambios de comportamiento que podría plantearse. Los intestinos están más activos después de las comidas. Inicie la rutina de intentar hacer de vientre en esos momentos. Si ignora las señales de movimientos intestinales, estas señales se irán haciendo más débiles con el tiempo, mientras que estimular el sistema digestivo de forma regular tendrá un efecto de acondicionamiento. Es más, podría aumentar su actividad y salir a pasear de forma habitual, por ejemplo. Esto fomentará los movimientos intestinales y aliviará el estreñimiento.

También debería optimizar la ingesta de líquidos dentro de las restricciones permitidas. Aunque la gente sana puede beber tantos líquidos como desee, con diálisis, solo puede beber la cantidad de agua y otros líquidos que le prescriban. Su sistema gastrointestinal necesita la cantidad permitida de fluidos para funcionar correctamente.

Si los cambios antes mencionados no le alivian el estreñimiento, hable con su médico sobre el tipo de laxante que más le conviene. Los laxantes son sustancias que ayudan a aliviar el estreñimiento de diferentes formas. El azúcar de la leche (lactosa) también puede ayudar en la digestión. De nuevo, recuerde siempre hablar antes con su médico o dietista.

Cómo beneficiarse de la fibra alimentaria

Aumentar la fibra en su dieta puede reducir o eliminar el estreñimiento. La fibra alimentaria se encuentra en carbohidratos vegetales como frutas, verduras y cereales.2 Como es la parte del alimento de la planta que no se digiere en el intestino delgado, llega hasta el intestino grueso o colon. Los alimentos con mucha fibra suelen contener dos tipos de fibra: soluble y no soluble. La fibra soluble se disuelve en el agua y genera heces más blandas y de más tamaño. La fibra no soluble no se disuelve en el agua. En realidad, acumula agua y da volumen al movimiento intestinal, de modo que resulte más fácil expulsar las heces.3 Ambos tipos suelen ayudar a que los excrementos pasen por el tracto digestivo con más facilidad.

La ingesta diaria de fibra recomendada para la población general es de más de 30 g.4 Debe aumentar gradualmente la fibra en su dieta. Esto dará tiempo a sus intestinos a ajustarse a cada nivel de aumento antes de pasar a una cantidad mayor. La piel de la fruta contiene mucha fibra, por lo que es mejor no pelarla y comer la fruta entera.

Sin embargo, en una dieta renal es difícil conseguir fibra suficiente por varios motivos. Muchos alimentos ricos en fibra también lo son en potasio y fósforo1,2, y es posible que deba evitarlos o limitarlos si ha de seguir una dieta con restricciones de estos elementos. Además, al comer alimentos con mucha fibra, también debe aumentar la ingesta de fluidos. Pero es esencial asegurarse de mantener los límites de fluidos.

Un nivel más alto (35 g al día) de fibra puede ser imposible de alcanzar para una persona con enfermedad renal.2, 5 Una buena idea es supervisar con atención lo que come y bebe durante unos días. Un diario de comida le ayudará a abordar el tema de forma constructiva con su médico o dietista, a fin de determinar si su elección de alimentos es adecuada para su estado actual.

Algunas frutas y verduras ricas en fibra lo son también en potasio.1 Es posible que deba evitarlas o limitarlas si tiene que seguir una dieta con restricciones de potasio.

La siguiente es una lista de algunos alimentos ricos en fibra y que contienen poco potasio:

Frutas:

frambuesas, moras, peras, manzanas, fresas, arándanos rojos y azules, naranjas, cerezas, melocotones, ruibarbo.

Verduras:

brócoli, coliflor, calabacín, zanahorias, maíz, col, batata, berenjenas, endivia, calabaza.

Legumbres:

guisantes (congelados o de bote), judías verdes y amarillas.

Cereales y productos con cereales

El grano integral tiene un contenido más alto en fibra que el refinado, pero también contiene más fosfato. Aun así, es preferible, ya que el cuerpo humano solo puede digerir en parte este tipo de fosfato.4 Solo puede absorber del 40  al  60 % de los fosfatos «no deseados» de estos alimentos.

No tiene que dejar de ingerir totalmente ciertos alimentos solo porque tenga enfermedad renal crónica. Asegúrese siempre de consumirlos en las cantidades adecuadas. Es aconsejable que se coma todas las frutas y verduras planificadas para el día y que beba la cantidad permitida de líquidos. Esto ayudará a que haga la digestión de la mejor manera posible sin saltarse la dieta.