Hacer ejercicio habitualmente reporta muchos beneficios: no solo tiene efectos físicos positivos, sino que también anima a llevar un estilo de vida más saludable. La práctica regular de ejercicio le dará más energía para hacer las cosas y para percibir una mayor sensación de control de su vida. También es bueno para la tensión arterial y podría ayudarle a prevenir problemas cardíacos.
El ejercicio fortalece la musculatura y hace las articulaciones más flexibles. Así, le resultará más fácil llevar a cabo las actividades diarias que implican movimientos, como levantarse a alcanzar cosas o agacharse. Ser más flexible también puede mejorar su sentido del equilibrio. Solo tiene que invertir un poco de su tiempo. En cualquier caso, siempre debería consultar a su médico antes de empezar a practicar cualquier plan de ejercicios. Pregúntele qué tipo de ejercicio debería realizar o si hay algún tipo de actividad que debe evitar en función de su estado de salud y del tipo de acceso vascular que tiene.





