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El tratamiento de la progresión

Mediante el control de la progresión de la ERC se pretende abordar los múltiples factores que están asociados con la progresión. NephroCare apoya y promueve la utilización de una estrategia común en la que se apliquen las mejores prácticas clínicas que se incluyen en las directrices de KDIGO para la evaluación y el tratamiento de la ERC. Conforme a dichas directrices, NephroCare recomienda, por ejemplo,

  • Medidas generales sobre el estilo de vida que mejoren la salud cardiovascular,
  • El control de la tensión arterial,
  • La interrupción de los sistemas de renina-angiotensiva-aldosterona (RAAS, por sus siglas en inglés)
  • La intervención médica, tal y como se describe a continuación.

La tensión arterial (TA)

Controlar la tensión arterial es probablemente una de las intervenciones más eficaces que se pueden efectuar para ralentizar la progresión de la enfermedad renal. La hipertensión arterial constituye tanto una causa como una complicación de la ERC. La hipertensión arterial descontrolada puede acelerar la pérdida de la FG. Para controlar la tensión arterial, suele necesitarse una combinación de medicamentos antihipertensores y de cambios en el estilo de vida.

La tensión arterial que deben tener los pacientes con ERC no está clara. A todas las personas con enfermedad renal se les recomienda alcanzar una tensión arterial de <130/80 mmHg, según se ha determinado mediante datos de estudios de observación. Es posible que ciertas personas experimenten acontecimientos adversos con esta tensión arterial en comparación con una tensión arterial de <140/90 mmHg.2

La ERC y el riesgo de insuficiencia renal aguda (IRA)

En las personas con ERC, se deben seguir las recomendaciones detalladas de las directrices KDIGO sobre la IRA para tratar a aquellas personas que tienen riesgo de desarrollar una IRA durante una enfermedad concomitante o cuando el paciente se esté sometiendo a una investigación y a procedimientos que puedan aumentar el riesgo de IRA.1

La ingesta de proteínas

La comunidad nefrológica recomienda reducir la ingesta de proteínas a 0,8 g/kg/día en los adultos con diabetes o sin diabetes y con una FG de <30 ml/min/1,73 m2 (categorías G4 a G5 de la FG), además de la correspondiente educación al respecto.

A los adultos con ERC en riesgo de progresión, se les recomienda evitar una alta ingesta proteica (>1,3 g/kg/día).1

El control glucémico

La reducción de la hemoglobina glicosilada (HbA1c) a un 7% o menos en pacientes con diabetes se asocia con la reducción de las complicaciones microvasculares. Se recomienda una hemoglobina A1c objetivo de ~ 7.0% (53 mmol / mol).

La ingesta de sal

La comunidad nefrológica recomienda reducir la ingesta de sal a <90 mmol (<2 g) por día de sodio (correspondiente a 5 g de cloruro sódico) en el caso de pacientes adultos, salvo que esté contraindicada.1

La hiperuricemia

No existen datos científicos suficientes que respalden o refuten el uso de medicamentos destinados a reducir la concentración de ácido úrico en sangre en las personas con ERC y con hiperuricemia sintomática o asintomática para retrasar la progresión de la ERC.1

El estilo de vida

La comunidad nefrológica recomienda a las personas con ERC realizar alguna actividad física que sea compatible con su salud cardiovascular y tolerancia (como mínimo, durante 30 minutos, 5 veces a la semana), alcanzar un peso saludable (IMC entre 20 y 25, en función de la demografía específica del país) y dejar de fumar.1

Asesoramiento nutricional adicional

La comunidad nefrológica recomienda a las personas con ERC obtener asesoramiento nutricional especializado e información nutricional en el contexto de un programa educativo adaptado a la gravedad de la ERC y a la necesidad de intervenir en la ingesta de sal, fósforo, potasio  y proteínas, en el caso de que esté indicado.1

La intervención médica

A los médicos que vayan a recetar cualquier medicamento, se les recomienda tener en cuenta la FG a la hora de indicar la dosis.1

Cuando se requiera información precisa para la administración (debido a un estrecho margen terapéutico o tóxico) o la estimación de la dosis pueda resultar poco fiable (por ejemplo, debido a la poca masa muscular del paciente), la comunidad nefrológica recomienda emplear métodos basados en la medición de la cistatina C o en la medición directa del FG.1

En las personas con un FG <60 ml/min/1,73 m2(categorías G3a a G5 de la FG) y que padezcan una enfermedad concomitante que aumente el riesgo de sufrir una IRA, se recomienda la suspensión temporal de aquellos fármacos que sean potencialmente nefrotóxicos y que se excreten por vía renal. Entre estos fármacos figuran, entre otros, los siguientes:

  • bloqueantes de los sistemas RAAS (incluidos los inhibidores de la ACE, los bloqueantes de los receptores de angiotensina (ARB, por sus siglas en inglés),
  • los inhibidores de la aldosterona,
  • los inhibidores directos de la renina,
  • los diuréticos,
  • los AINE,
  • la metformina,
  • el litio y
  • la digoxina.1

Se recomienda continuar la administración de metformina en los pacientes con un FG >45 ml/min/1,73 m2 (categorías G1 a G3a de la FG); su uso debe revisarse en el caso de los pacientes con un FG situad entre los 30 y los 44 ml/min/1,73 m2 (categoría G3b del FG); y debe suspenderse su administración en aquellos pacientes que presenten un FG <30 ml/min/1,73 m2 (categorías G4 a G5 del FG).1

También se recomienda supervisar regularmente el FG, los electrolitos y la concentración de los fármacos de todas las personas que estén tomando fármacos potencialmente nefrotóxicos, como el litio y los inhibidores de la calcineurina.1

En el caso de los adultos con ERC, se recomienda consultar al médico o al farmacéutico antes de utilizar medicamentos de venta sin receta o complementos nutricionales a base de proteínas.1

A las personas con ERC se les recomienda no emplear remedios a base de hierbas medicinales.1

A los pacientes con ERC no se les debe negar el tratamiento para otras patologías como el cáncer; sin embargo, se debe adaptar la dosis de los fármacos citotóxicos conforme al FG del paciente.1

El tratamiento conservador

El tratamiento conservador debería ser una opción para aquellas personas que no desean seguir un tratamiento de sustitución renal. Todos los programas y los proveedores de atención sanitaria para pacientes con ERC deberían contar con una planificación de cuidados avanzados para aquellas personas que precisen cuidados paliativos, incluidas aquellas personas que estén recibiendo un tratamiento renal conservador. Se debe poner a disposición de estos pacientes y de sus familias un plan coordinado de cuidados paliativos a través de la atención primaria o de la atención especializada, según lo indiquen las circunstancias locales.1

El programa integral de tratamiento conservador debe incluir:

  • Protocolos para el tratamiento de los síntomas y del dolor,
  • atención psicológica,
  • atención espiritual y
  • una atención sensible desde el punto de vista cultural para aquellos pacientes terminales y sus familias — ya sea en el domicilio, en un centro de cuidados paliativos o en un centro hospitalario —, seguidas del apoyo en el duelo que corresponda según la cultura del paciente.1