NephroCare utiliza cookies en este sitio web para mejorar la experiencia del usuario y proporcionar el mejor servicio posible. Si continúa navegando en el sitio web, usted acepta el uso de cookies. Para más información consulte nuestra política de privacidad.

Otros tratamientos de NephroCare

La aféresis terapéutica

La aféresis terapéutica consiste en un procedimiento extracorpóreo de purificación sanguínea. Aféresis tiene su origen en el término griego «Aphairesis», que significa extraer, sacar. La aféresis terapéutica elimina, de manera selectiva, los componentes patogénicos que se encuentran en la sangre o en el plasma sanguíneo del paciente. Una técnica habitual es la sustitución terapéutica de plasma, con la que se extraen todas las proteínas plasmáticas, no solo los patógenos. El plasma que se pierde se sustituye con albúmina, soluciones coloides y/o plasma nuevo congelado procedente de donantes sanos. Gracias a este procedimiento, se han desarrollado sistemas selectivos y específicos de purificación sanguínea y plasmática.

El principio básico de los sistemas de aféresis selectiva consiste en la separación del plasma que hay en las vías, seguido por la filtración del plasma que hay en las vías (fraccionamiento plasmático) o una columna de absorción; en algunos casos, se realiza la diálisis como tercer paso. Por último, el plasma purificado, que aún contiene proteínas útiles, vuelve al organismo del paciente. En algunos casos, también es posible realizar la infusión de la sangre, mediante la cual la sangre se infunde directamente a través de una columna de absorción.

La eliminación selectiva de sustancias patogénicas (como, por ejemplo, las lipoproteínas de baja densidad (LDL), anticuerpos y toxinas hepáticas) conduce a una mejora de la salud del paciente, sobre todo en los casos en los que el tratamiento estándar no es suficiente.

La diálisis aguda

La insuficiencia renal aguda (IRA) se define como una pérdida repentina de la función renal. A menudo se debe a una alteración temporal en la circulación de la sangre a través de los riñones, por ejemplo debido a un infarto de miocardio o como parte de la sepsis.

También puede estar provocada por la presencia de sustancias nefrotóxicas, como medicamentos — antibióticos, fármacos antihipertensores o antiinflamatorios — o medios de contraste. A diferencia de la enfermedad renal crónica, la insuficiencia renal aguda se desarrolla más rápidamente en respuesta a la causa subyacente, mientras que la enfermedad renal crónica a menudo progresa durante varios años.

El descenso repentino del filtrado glomerular (FG) se traduce en multitud de alteraciones, entre las que pueden verse:

  •  una alteración en la excreción de orina,
  • la hipervolemia,
  • el aumento de la concentración de solutos renales,
  • la acidosis metabólica,
  • el desequilibrio electrolítico (por ejemplo hipercalemia) y
  • otras complicaciones urémicas.

En consecuencia, será necesario llevar a cabo una purificación temporal extracorpórea de la sangre (la diálisis) hasta que se consiga una posible recuperación de la función renal.

La insuficiencia renal aguda no suele causar daños permanentes en los órganos ni pérdida de la capacidad excretora; así pues, con un tratamiento adecuado, se trata de una patología a menudo reversible de la que el paciente puede recuperarse completamente. En algunos casos, sin embargo, la insuficiencia renal aguda puede progresar hasta desarrollar una insuficiencia renal crónica.