Sara Hurtado

“Sería muy interesante que los MIR de Nefrología pudiera rotar por un centro de diálisis”

Empezó su residencia en el Hospital del Mar en el año 1996 y, aunque hace más de una década que ya no trabaja allí, sigue vinculada, de alguna manera, a este hospital debido a su trabajo como nefróloga en el Centro de Diálisis Diagonal de Fresenius Medical Care. La Dra. Sara Hurtado nos cuenta las peculiaridades de su día a día como responsable asistencial y nefróloga de esta clínica y cómo es esta especialidad en un centro de diálisis.

“Mi madre me cuenta que nunca quise ser otra cosa más que doctora"

El Centro de Diálisis Diagonal se ubica cerca de la zona del Fórum de Barcelona y atiende a pacientes con enfermedad renal crónica en diálisis derivados del Hospital del Mar. “Somos tres médicos y, en diferentes turnos, tratamos unos 90 pacientes de barrios cercanos como la Barceloneta, el Raval, el Besòs, la Mina, etc.”, sañala la Dra. Sara Hurtado. 

Aunque el tratamiento de diálisis se realiza por completo en este centro, la interacción con el hospital de referencia es habitual. “Los pacientes van al hospital a hacerse pruebas por otros problemas médicos, y a veces ingresan allí. Tanto nosotros como los médicos del hospital necesitamos recibir y proporcionar información sobre el paciente. Es normal que exista interacción entre los especialistas de ambos centros, pero, en nuestro caso, además hay muy buena relación al haber hecho la residencia en este hospital”, explica esta nefróloga.

Jamás se imaginó un futuro ajeno a la Medicina. “Mi madre me cuenta que nunca quise ser otra cosa más que doctora (“médico para curar” les decía a sus padres), y debe de ser así porque yo no tengo memoria de querer realizar otra cosa”, explica la Dra. Hurtado, barcelonesa de nacimiento, pero cuyas raíces familiares se asientan en Extremadura.

 

Compaginando el trabajo con sus pasiones: lecturas y viajes

Como forma de desconectar del trabajo, lo que más le apasiona es la lectura, el cine, ver series --sobre todo de suspense y thriller--, dar paseos por la montaña y viajar. “Todos los años tenemos una visita segura a Canarias, porque allí está la familia de mi marido”.  En la imagen puede verse durante una escapada a A Coruña. 

A pesar de que ella lleva más de 20 años como nefróloga de un centro de diálisis de Fresenius Medical Care, reconoce que su trabajo y el de sus compañeros son poco conocidos por parte de la mayoría de los estudiantes de Medicina o los médicos que están haciendo la residencia de Nefrología. “El trabajo que realizamos con el paciente renal es muy completo y los objetivos de calidad que tenemos son muy exigentes. En cambio, el día a día es más tranquilo y eso permite un contacto más estrecho con el paciente. Terminamos siendo parte de su familia porque estamos juntos más de 4 horas al día varias veces por semana y todo el año. Los veo más que a algunos de mis familiares”.

Todo lo que conlleva el trabajo en un centro de diálisis debería ser conocido mientras un médico realiza su formación, señala esta especialista, que considera que “sería muy interesante que los MIR de Nefrología pudieran rotar por un centro de diálisis, para que supieran lo que hacemos”, afirma. Porque considera que además de no conocer cómo se lleva a cabo la diálisis en un centro especializado y cómo es el seguimiento del paciente crónico, muchos nefrólogos tampoco saben que en los centros de diálisis de Fresenius se pueden realizar otras tareas como participar en ensayos clínicos, presentar trabajos en congresos, realizar formaciones, “hacemos también reuniones mensuales todo el equipo para poner en común problemas de los pacientes y buscar soluciones…”.

El paciente renal es muy dependiente, algo que la Dra. Hurtado considera normal “porque suelen contar con muchas patologías y, por la frecuencia con la que nos ven, confían en nosotros mucho para consultarnos dudas sobre su problema renal, del resto de sus patologías, sus problemas sociales o familiares…, explica.

La dificultad en la comunicación con algunos pacientes es un hándicap con el que tienen que lidiar cada vez más en este centro. “Nuestros pacientes viven en barrios multiculturales. Son zonas donde hay muchas personas de otros países como Paquistán, Marruecos, Filipinas… Y muchos de ellos no saben hablar bien nuestro idioma ni cuentan con un apoyo familiar o social. Cada vez tenemos más pacientes con este perfil y la comunicación es complicada”.